¡Hola! Es un placer saludarte desde lo alto de la colina de Grajski grič, a unos trescientos setenta y seis metros sobre el nivel del mar. Te encuentras en el Castillo de Liubliana, el símbolo más emblemático de la capital eslovena.[8] [9] Este lugar no es solo una fortaleza de piedra; es un testigo silencioso que ha observado el valle del río Ljubljanica durante milenios. De hecho, se sabe que esta colina ha estado habitada de forma continua desde el año mil doscientos antes de Cristo, mucho antes de que se colocara la primera piedra del castillo actual. Al caminar por aquí, estás siguiendo los pasos de pueblos prehistóricos, romanos y caballeros medievales. Hoy, el castillo ha dejado atrás su pasado defensivo para convertirse en un centro cultural vibrante. Tómate un momento para sentir la brisa y observar cómo las murallas antiguas abrazan la modernidad de la ciudad que se extiende a tus pies. Prepárate, porque estamos a punto de viajar en el tiempo por los pasillos de esta joya de Eslovenia.