Bienvenido a uno de los espectáculos naturales más impresionantes del suroeste de los Estados Unidos: la Curva de la Herradura, o Horseshoe Bend. Mientras te acercas al borde de este acantilado de mil pies de profundidad, unos trescientos metros aproximadamente, estás contemplando el corazón del Parque Nacional del Cañón de Glen. Aquí, el poderoso río Colorado realiza un giro dramático de doscientos setenta grados, rodeando una gigantesca formación de piedra arenisca que parece una bota o, por supuesto, una herradura. Siente el viento que sube desde el fondo del cañón y observa cómo el color esmeralda del agua contrasta con el rojo intenso de las paredes de roca. Estás parado a mil doscientos ochenta metros sobre el nivel del mar, en un mirador que se ha convertido en un símbolo global de la belleza salvaje de Arizona.