En el centro del lago descansa la famosa isla de Bled, coronada por la Iglesia de la Asunción de María. Para llegar a ella, debes subirte a una Pletna, una embarcación de madera tradicional que solo existe aquí. Sus remeros, conocidos como Pletnarji, heredan este oficio de generación en generación, una tradición que se remonta al reinado de María Teresa en el siglo dieciocho. Al desembarcar, te esperan 99 escalones de piedra; la leyenda dice que si un novio quiere asegurar un matrimonio feliz, debe subir a su novia en brazos por toda la escalinata. Una vez arriba, dentro de la iglesia barroca del siglo diecisiete, encontrarás la Campana de los Deseos. Se dice que una joven viuda llamada Poliksena mandó fundir todo su oro para crear una campana en honor a su marido desaparecido, pero una tormenta hundió el bote que la transportaba. El Papa, conmovido, envió la campana que hoy puedes hacer sonar tres veces para pedir tu deseo más profundo, mientras que la original, según cuentan los locales, aún repica desde el fondo del lago en las noches más serenas.