¡Hola! Es un placer acompañarte en este recorrido por uno de los monumentos más icónicos de Europa: las Murallas de Dubrovnik. Te encuentras frente a un sistema defensivo que ha abrazado y protegido esta ciudad durante más de setecientos años. Mientras te preparas para comenzar tu caminata, mira hacia arriba: estas piedras de caliza blanca han sido testigos del auge y la caída de imperios, pero ellas permanecen casi intactas, rodeando el casco antiguo en un recorrido ininterrumpido de mil novecientos cuarenta metros. Este no es solo un muro de piedra; es el símbolo máximo de la libertad. Los antiguos habitantes de Ragusa, como se conocía a Dubrovnik, valoraban su independencia por encima de todo. Estás a punto de caminar a una altura que alcanza los veinticinco metros en algunos puntos, ofreciéndote una perspectiva privilegiada de los famosos tejados de terracota y el azul infinito del mar Adriático. Prepárate para descubrir por qué la UNESCO incluyó este tesoro en su lista de Patrimonio de la Humanidad en el año mil novecientos setenta y nueve.