A medida que avanzas, notarás que el cementerio está diseñado como una ciudad real, con manzanas, esquinas y callejones. No es casualidad; fue pensado para proyectar el estatus de las familias más poderosas de la nación hacia la eternidad. Durante la era dorada de Argentina, a finales del siglo diecinueve, las familias más ricas del sur de la ciudad huyeron hacia el norte para escapar de la epidemia de fiebre amarilla y trajeron consigo su deseo de grandeza, compitiendo por construir las bóvedas más espectaculares. Observa la mezcla de estilos: desde panteones neogóticos con sus agujas que apuntan al cielo, hasta elegantes estructuras Art Deco y Barroco. Muchos de estos materiales, como el mármol de Carrara, fueron importados directamente de Italia y Francia para asegurar que el lujo no terminara con la vida. Actualmente, más de noventa bóvedas han sido declaradas Monumento Histórico Nacional, preservando un patrimonio artístico que lo pone a la altura de cementerios internacionales como el Père Lachaise en París.