Lo que hace único a este barrio es su organización histórica por gremios. Antiguamente, cada calle estaba dedicada a un oficio específico, y sus nombres todavía lo reflejan hoy: la palabra Hang seguida del producto que se vendía. Por ejemplo, en la calle Hang Bac todavía encontrarás joyeros trabajando la plata, mientras que en Hang Dao verás el brillo de la seda. Esta tradición nació en el siglo trece, cuando artesanos de pueblos cercanos se agrupaban en las mismas calles para satisfacer las demandas del palacio real cercano. Aunque hoy en día puedes encontrar tiendas de recuerdos o cafeterías modernas, el concepto de especialización persiste. Si buscas especias, juguetes o incluso altares budistas, todavía existen calles enteras donde solo se vende ese artículo específico. Es un sistema de comercio medieval que funciona con una eficiencia asombrosa en pleno siglo veintiuno, recordándonos que, a pesar del crecimiento de la ciudad, los lazos comunitarios de los antiguos gremios siguen siendo el pegamento social de Hanói.