Mire hacia abajo desde la montaña y verá un pueblo con capas de historia. Las raíces de Jiufen se remontan a la dinastía Qing, pero prosperó como pueblo minero del oro durante la época japonesa, de 1895 a 1945. Muchos de los rasgos que los visitantes admiran hoy, los callejones estrechos y sinuosos, las casas de té y las calles iluminadas por linternas, reflejan esa era, y algunas posadas japonesas todavía sobreviven. También hay un capítulo más oscuro. Durante la Segunda Guerra Mundial se instaló en la zona un campo de prisioneros de guerra llamado Kinkaseki. Allí estaban soldados aliados capturados en Singapur, entre ellos muchos británicos, que fueron obligados a trabajar en las minas de oro cercanas. El último capítulo es de carácter cinematográfico. En 1989, la película Ciudad de tristezas, del director Hou Hsiao-hsien, ambientada en Jiufen, obtuvo reconocimiento en todo el mundo. Fue la primera película en abordar el incidente del 28 de febrero, entonces un tema tabú en Taiwán. El paisaje nostálgico del filme atrajo de nuevo a la gente, y Jiufen renació como destino. Hoy la antigua calle, con sus tiendas, casas de té y restaurantes, es el corazón del pueblo, y el Monte Keelung es su telón de fondo.