Usted está a punto de caminar por uno de los puertos comerciales más antiguos y mejor conservados de todo el sudeste asiático. Bienvenido al Casco Antiguo de Hoi An, un lugar que parece haber quedado suspendido en el tiempo entre los siglos quince y diecinueve. Mientras comienza su paseo, deje que sus ojos se acostumbren a ese color amarillo mostaza tan característico que baña casi todas las fachadas. Este tono no es solo decorativo; para los locales, simboliza suerte y realeza, y además refleja la luz del sol de una forma única mientras camina junto al río Thu Bon. Hoi An fue históricamente el epicentro de la Ruta de la Seda marítima, donde comerciantes de Japón, China y Europa se encontraban para intercambiar especias, cerámicas y textiles de alta calidad. Hoy en día, esa energía cosmopolita sigue viva en sus calles peatonales. Notará que el aire aquí es distinto: no hay el ruido constante de los motores de las motocicletas que domina otras ciudades de Vietnam, ya que en gran parte del casco antiguo el tráfico motorizado está restringido. Simplemente respire y prepárese para descubrir cómo un pequeño pueblo de pescadores se convirtió en un tesoro declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en mil novecientos noventa y nueve.