Para disfrutar plenamente de este entorno, es esencial conocer la dinámica del lugar. Si desea entrar a los edificios históricos más emblemáticos, como la Casa Tan Ky o los museos, debe adquirir un boleto oficial. El costo para visitantes internacionales es de 120 000 dongs vietnamitas, aproximadamente cinco dólares estadounidenses, y este le permite elegir cinco sitios específicos para visitar. Las ganancias ayudan directamente a la conservación de estas frágiles estructuras de madera. Un consejo práctico: el momento más mágico para pasear es al atardecer. Es cuando Hoi An se transforma en la ciudad de las linternas de seda. Esta tradición se remonta a los siglos dieciséis y diecisiete, cuando los comerciantes japoneses y chinos las colgaban frente a sus casas. Si visita la ciudad durante el décimo cuarto día de cada mes lunar, podrá vivir el Festival de las Linternas, donde la electricidad se apaga y el pueblo entero brilla solo con la luz de las velas flotando en el río. No se olvide de probar el Cao Lau, el plato de fideos tradicional que, según dicen, solo puede prepararse con agua de un pozo antiguo secreto de la ciudad.