Estás frente a uno de los monumentos más imponentes del mundo, situado en el barrio de Cankurtaran, en el distrito histórico de Fatih. El Palacio de Topkapi no es solo una construcción; es el símbolo del poder absoluto del Imperio Otomano que dominó tres continentes durante siglos. Tras la conquista de Constantinopla en el año mil cuatrocientos cincuenta y tres, el sultán Mehmed el Conquistador ordenó su edificación en mil cuatrocientos cincuenta y nueve sobre la colina que domina el Bósforo y el Cuerno de Oro. A diferencia de los palacios europeos de una sola fachada, este complejo se diseñó como una serie de pabellones rodeados de jardines y cuatro grandes patios, un diseño que refleja la tradición de las cortes nómadas turcas adaptadas a una ciudad imperial. Al caminar por aquí, caminas por el centro administrativo, educativo y residencial donde vivieron casi treinta sultanes y se gestaron las decisiones que cambiaron el rumbo de la historia mundial hasta su transformación en museo en mil novecientos veinticuatro.