No puedes dejar el Bairro Alto sin entrar a la Iglesia de San Roque. Por fuera, su fachada es austera y sencilla, siguiendo el estilo jesuita, pero su interior te dejará sin aliento. Allí se encuentra la Capilla de San Juan Bautista, considerada en su momento la capilla más cara del mundo. Fue encargada por el rey Juan Quinto a arquitectos romanos, construida en Italia con materiales preciosos como lapislázuli, ágata y oro, y luego transportada en tres barcos desmontada en 174 piezas para ser rearmada aquí en Lisboa en 1750. Para un respiro aire libre, te recomiendo dirigirte al Mirador de San Pedro de Alcántara. Desde sus dos niveles de jardines, podrás disfrutar de una vista espectacular que incluye el Castillo de San Jorge y el río Tajo. Un dato práctico: si quieres evitar la subida a pie desde la Plaza de los Restauradores, puedes usar el Elevador de la Gloria, un funicular histórico que funciona desde 1885 y te deja justo al lado del mirador.