Observa detenidamente la imponente figura central. Aunque muchos la confunden con Neptuno, se trata en realidad de Océano, la personificación de las aguas del mundo. Está representado sobre un carro en forma de gran concha, tirado por dos caballos marinos conocidos como hipocampos. Si te fijas bien, notarás que los dos caballos son muy diferentes: el de la izquierda está agitado y encabritado, mientras que el de la derecha está tranquilo y dócil. Esta es una metáfora visual de los estados de ánimo cambiantes del mar, que puede ser feroz o pacífico. Alrededor de ellos, dos tritones guían a las criaturas, simbolizando el control humano sobre los elementos. Flanqueando a Océano, en los nichos laterales, verás a las estatuas de la Abundancia, que sostiene una cornucopia, y de la Salubridad, que tiene una serpiente bebiendo de una copa, subrayando los beneficios que este agua pura trajo a la población de Roma.