Bienvenido al Palacio Garnier, una maravilla arquitectónica situada en el corazón del noveno distrito [1]. Mientras se encuentra aquí en la Rue Gluck, está contemplando lo que muchos llaman la ópera más famosa del mundo [1]. Este grandioso edificio no es solo un teatro; es un monumento al lujo del Segundo Imperio y al genio creativo de Charles Garnier [1, 1]. Antes de entrar, tómese un momento para admirar la fachada —un escenario teatral en sí mismo— adornada con diecisiete materiales diferentes, desde mármol blanco hasta bronce dorado [4]. Este templo de la música nació de la tragedia: tras escapar por poco de un intento de asesinato en la antigua ópera en mil ochocientos cincuenta y ocho, el emperador Napoleón III ordenó una sede nueva y segura que reflejara la gloria de París [1, 4]. Hoy, usted sigue los pasos de la realeza y la élite social que una vez hicieron de este palacio su segundo hogar [3].