A mediados del siglo veinte, el Marais estaba en decadencia y casi fue demolido. Sin embargo, en 1962, la Ley Malraux lo protegió como sector histórico, salvando sus antiguos hoteles particulares, que son grandes mansiones privadas de la nobleza. Muchos de estos hoy albergan museos de clase mundial, como el Museo Picasso en el Hotel Salé o el Museo Carnavalet, dedicado a la historia de París. Como dato práctico, recuerda que la mayoría de los museos cierran los lunes, así que planifica bien tu visita. Desde la década de 1980, el barrio también se ha convertido en el vibrante centro de la vida LGTB de la ciudad, aportando una energía de libertad y tolerancia que llena las calles cercanas a la Rue des Archives de banderas de arcoíris y cafés animados. Es un lugar donde la historia medieval, el orgullo moderno y la moda de alta costura se encuentran en cada esquina. Si buscas un punto de vista diferente, intenta entrar en los patios de las bibliotecas públicas o archivos nacionales; suelen esconder jardines tranquilos y gratuitos.