¡Hola! Te encuentras en el Marais, uno de los rincones más fascinantes y mejor conservados de todo París.[9] Aunque hoy lo veas lleno de galerías de arte y boutiques de lujo, su nombre significa literalmente el pantano. Durante la Edad Media, esta zona era un terreno pantanoso fuera de las murallas de la ciudad, hasta que órdenes religiosas como los Templarios comenzaron su drenaje en el siglo doce para convertirlo en tierras de cultivo. Lo que hace especial al Marais es que, a diferencia de gran parte de la capital francesa, sobrevivió a las masivas reformas urbanas del Barón Haussmann en el siglo diecinueve. Mientras el resto de París se llenaba de grandes avenidas, este barrio mantuvo sus calles estrechas y sinuosas, protegiendo un laberinto de historia que va desde palacetes medievales hasta la vanguardia del siglo veintiuno. Prepárate, porque estás a punto de descubrir cómo un sitio lodoso e inhabitable se transformó en el epicentro de la elegancia francesa.