Estás de pie en el punto más alto de la ciudad de París, en la colina de Montmartre, justo frente al número treinta y cinco de la calle del Caballero de la Barre. Esta basílica blanca, que muchos comparan con un pastel de bodas o una nube de mármol, es la Basílica del Sagrado Corazón. Pero antes de que fuera este icono mundial, este terreno ya era considerado una colina sagrada por los druidas celtas y los antiguos romanos. Te encuentras a ciento treinta metros sobre el nivel del río Sena, un lugar donde el aire se siente diferente y la historia de Francia parece condensarse en piedra blanca. Tómate un momento para observar cómo la mole neobizantina domina el horizonte parisino, recordándonos que este no es solo un destino turístico, sino un santuario de silencio y devoción activa.