Nuestra caminata termina cerca del agua, en Battery Park. Desde aquí, la vista se abre hacia la Estatua de la Libertad y la Isla de Ellis, los portales por los que pasaron más de 12 millones de personas buscando una nueva vida. Puedes ver el Castillo Clinton, una fortificación que antes de ser un acuario o un teatro, fue el primer centro de procesamiento de inmigrantes de la nación. Mientras observas los barcos cruzar la bahía, quizás quieras tomar el ferri gratuito hacia Staten Island para ver la ciudad desde una perspectiva distinta, o perderte en las calles empedradas de Stone Street para disfrutar de una cena al aire libre. La historia del Bajo Manhattan sigue escribiéndose en cada rincón; mantén los ojos abiertos, porque en estas calles, el pasado siempre tiene algo nuevo que contarte.