La historia de esta campana comienza con un pequeño tropiezo. Fue encargada originalmente en 1751 para conmemorar el cincuenta aniversario de la Carta de Privilegios de William Penn. Fabricada en la Fundición de Campanas Whitechapel en Londres, fue transportada por mar hasta Filadelfia, pero al llegar y ser probada por primera vez en 1752, ¡se rajó de inmediato! En lugar de enviarla de vuelta, dos fundidores locales llamados John Pass y John Stow decidieron fundirla y fabricarla de nuevo aquí mismo. Si te acercas, verás sus nombres inscritos en la parte superior del bronce. Aunque se dice que el sonido de su versión no fue del agrado de todos, finalmente se convirtió en la voz oficial de la Casa del Estado de Pensilvania. Un detalle práctico muy importante: recuerda que, por razones de seguridad, no está permitido tocar la campana original, pero si buscas en el área de exhibiciones a tu izquierda, encontrarás una réplica exacta de la inscripción que sí puedes explorar con tus propias manos para sentir su relieve.