Al encontrarse aquí, en el extremo mismo de la isla de Selandia, está usted en la puerta de entrada al Mar Báltico [3]. Está contemplando el Castillo de Kronborg, un lugar donde convergen la historia, la leyenda y el drama marítimo de alto riesgo [1, 2]. Esta espectacular fortaleza renacentista se asienta en el punto más estrecho del estrecho entre Dinamarca y Suecia, que tiene solo cuatro kilómetros de ancho [3, 4, 5]. Debido a esta ubicación estratégica, casi todos los barcos que entraban o salían del Mar Báltico debían pasar justo bajo los pesados cañones del castillo. Este lugar ha sido un baluarte desde la década de mil cuatrocientos veinte, cuando el rey Eric de Pomerania construyó la primera fortaleza, conocida como Krogen [4, 6]. Hoy, como Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, Kronborg se erige como un símbolo del poder danés y uno de los castillos más importantes del norte de Europa [4, 6]. Mientras está aquí, puede sentir la brisa salada que ha transportado a marineros y barcos mercantes ante estos muros durante más de seiscientos años [1, 2].