Bienvenido al Palacio de Sanssouci. Estás frente a uno de los monumentos más emblemáticos de Alemania, ubicado en la histórica ciudad de Potsdam.[4] [13] [2] Imagina por un momento que eres el rey Federico Segundo, mejor conocido como Federico el Grande. Después de pasar meses dirigiendo tropas en la ruidosa Berlín, finalmente llegas aquí, a tu refugio personal construido entre mil setecientos cuarenta y cinco y mil setecientos cuarenta y siete. El nombre Sans souci proviene del francés y significa literalmente sin preocupaciones, un lema que resume perfectamente el espíritu de este lugar. A diferencia de otras residencias reales, este palacio no fue diseñado como un centro de poder político, sino como una casa de placer donde el rey podía dedicarse a la filosofía, la música y la lectura rodeado de belleza. Mientras recorres el patio de honor donde te encuentras, fíjate en la columnata semicircular que te rodea, una obra maestra del estilo rococó que nos prepara para descubrir por qué este conjunto fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura en mil novecientos noventa.