El corazón de este lugar es el Manantial Sagrado, una maravilla de la geología. El agua que fluye aquí cayó como lluvia sobre las colinas de Mendip hace unos 10 000 años y se filtró a profundidades de hasta 4300 metros antes de emerger a una temperatura constante de 46 grados centígrados. Cada día, más de un millón de litros de este líquido mineralizado llenan las termas. Pero para los romanos y los celtas que vivían aquí antes que ellos, esto no era solo geología; era la presencia de una diosa. Los romanos, en un despliegue de diplomacia cultural, fusionaron a la diosa local celta, Sulis, con su propia diosa de la sabiduría, Minerva, creando a Sulis Minerva. Dentro del museo, podrás ver la imponente cabeza de bronce dorado que una vez perteneció a su estatua de culto, un hallazgo arqueológico único que nos transporta directamente al siglo primero d. C.