Bienvenido a una de las vistas más icónicas del mundo antiguo [1]. Al estar aquí, frente al Pont du Gard, contempla el puente acueducto romano más alto jamás construido, elevándose 48,8 metros sobre el río Gardon [1, 3]. Este gigante de piedra caliza dorada es la pieza central de un sistema de agua de 50 kilómetros de largo diseñado para saciar la sed de la colonia romana de Nemausus, conocida hoy como Nîmes [1, 10]. Observe los tres niveles distintos de arcos. Cuesta creer que esta estructura, en pie desde hace casi dos mil años, fuera incluida en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO en 1985 por su excepcional conservación e ingenio arquitectónico [7]. Al caminar, note cómo las enormes piedras crean un ritmo que ha sobrevivido a siglos de inundaciones y al paso del tiempo. Se encuentra donde miles de trabajadores romanos se esforzaron para construir un monumento al poder y la sofisticación del Imperio Romano [10].