Mientras camina por los terrenos, notará dos grandes jardines formales flanqueando la entrada. Representan una de las rivalidades más famosas de la historia de Francia. A su derecha está el jardín de Diana de Poitiers, la amante favorita del rey Enrique Segundo. Ella fue quien primero construyó el puente sobre el río para acceder a sus cotos de caza. Sin embargo, cuando el rey murió en 1559, su viuda, la reina Catalina de Médici, no perdió tiempo en obligar a Diana a irse, tomando el castillo para ella. Catalina luego construyó su propio jardín a la izquierda como un desafío hortícola directo a su rival. Fue aún más lejos al construir las grandes galerías sobre el puente de Diana, reclamando efectivamente el espacio como propio. Hoy, estos dos jardines se encuentran uno al lado del otro: el de Diana es más grande y geométrico, mientras que el de Catalina es más íntimo y centrado en la vista del propio castillo.