¿Sabías que el nombre de esta ciudad proviene de una astuta estrategia de guerra? La leyenda cuenta que en el siglo octavo, durante un asedio de cinco años llevado a cabo por las tropas de Carlomagno, la ciudad estaba al borde de la inanición tras la muerte del rey musulmán Ballak. Su viuda, la Dama Carcas, tomó el mando y, para engañar al ejército enemigo, alimentó al único cerdo que quedaba con el último saco de trigo y lo lanzó desde lo alto de la muralla. Al ver al animal tan bien alimentado, los sitiadores creyeron que la ciudad gozaba todavía de abundantes víveres y decidieron retirarse. Al verlos partir, la Dama Carcas mandó tocar todas las campanas, lo que hizo que los caballeros de Carlomagno exclamaran: Carcas suena. Hoy en día, puedes ver un busto de piedra de esta heroína legendaria dándote la bienvenida justo frente a la Puerta de Narbona.