Se encuentra ante uno de los supervivientes más notables del mundo antiguo: la Arena de Nimes, o Arènes de Nîmes. Construida alrededor del setenta d.C., poco después del famoso Coliseo de Roma, esta enorme estructura elíptica era el corazón palpitante de la vida romana en el sur de Francia. En aquel entonces, la ciudad era conocida como Nemausus, y esta arena fue diseñada para proyectar el poder y la riqueza del Imperio Romano a cada ciudadano que cruzara estos arcos. Al mirar hacia los elevados muros de piedra, sepa que está viendo un monumento que no es solo una ruina, sino una pieza viva de la historia que ha permanecido en uso casi continuo durante casi dos mil años. Tómese un momento para sentir el peso de la piedra y la escala de esta maravilla de la ingeniería antes de sumergirnos en los secretos escondidos tras sus sesenta arcos.