Al adentrarte en las calles estrechas, la arquitectura militar deja paso a una explosión de color y elegancia civil. Mira hacia arriba y déjate maravillar por los balcones de madera, una herencia directa de la arquitectura de la región de Andalucía en España, con fuertes influencias árabes. Estos balcones no eran solo para el lucimiento social; su función era técnica, permitiendo que la brisa circulara para refrescar las casas en el calor húmedo caribeño. Los colores de las fachadas, desde el ocre hasta el azul cobalto, se realzan con las flores de buganvillas que caen en cascada hacia el pavimento de piedra. Un detalle fascinante son los aldabones de las puertas: antiguamente, el diseño de estas figuras de bronce, como leones o lagartos, indicaba el estatus social o la profesión del dueño de la casa.