Bienvenido a una de las mayores hazañas de ingeniería del siglo XX. Al estar aquí, se encuentra actualmente en la frontera de Nevada y Arizona, contemplando el profundo Cañón Negro. Bajo sus pies yacen más de tres millones de yardas cúbicas de concreto, suficiente para pavimentar una autopista de dos carriles desde San Francisco hasta la ciudad de Nueva York [1], [5]. Esta enorme estructura, que se eleva setecientos veintiséis pies sobre el fondo del cañón, nació durante los días más oscuros de la Gran Depresión. En mil novecientos treinta y uno, miles de trabajadores llegaron a este duro desierto, donde las temperaturas estivales superaban frecuentemente los ciento veinte grados Fahrenheit, para construir un futuro para el suroeste de los Estados Unidos [4]. Esto no se trataba solo de cemento y acero; se trataba de esperanza. Al observar la cara curva de la presa, note cómo se arquea hacia el cañón. Este diseño de arco-gravedad utiliza el peso del concreto y la roca natural de las paredes del cañón para contener la inmensa presión del río Colorado [5]. Tómese un momento para respirar el aire seco del desierto e imagine el rugido de actividad que una vez llenó este cañón ahora tranquilo mientras comenzamos nuestro viaje a través de la historia y el misterio de la Presa Hoover.