Si entras, notarás una atmósfera de inmensa luz y elegancia. A diferencia de muchas catedrales oscuras y pesadas, el interior de esta basílica se siente sorprendentemente aireado. Mira hacia el techo; la bóveda de cañón falsa está revestida de corcho, un material que se usaba históricamente para gestionar la humedad y la acústica en esta región. Uno de los aspectos artísticos más destacados es el órgano de tubos, que se encuentra en un pequeño balcón lateral en lugar del tradicional espacio del coro trasero, y está decorado con impresionantes tallas doradas. En marzo de 1975, la Santa Sede elevó oficialmente esta iglesia al estatus de Basílica Menor, un título reservado para edificios de especial importancia arquitectónica y espiritual. Como consejo de viaje, si te encuentras aquí un domingo por la tarde, la basílica celebra una misa en inglés a las cinco y media de la tarde, una tradición poco común y acogedora para visitantes internacionales y estudiantes por igual.