Bienvenido a uno de los rincones más exclusivos y serenos de Kioto. Te encuentras en la entrada de Saihō-ji, un lugar tan exuberante y verde que es ampliamente conocido por su cariñoso apodo, Kokedera, que literalmente se traduce como Templo del Musgo [1]. Al cruzar la puerta, nota cómo cambia la atmósfera; el aire se siente más fresco y el ruido de la ciudad comienza a desvanecerse en un silencio profundo y denso. Este no es solo un jardín; es un espacio sagrado que ha invitado a los viajeros a calmar su ritmo durante más de mil trescientos años [1]. Hoy, eres parte de un grupo pequeño y selecto de visitantes. Debido a su ecosistema frágil y a su importancia religiosa, el acceso es estrictamente limitado [3]. Respira hondo y prepárate para entrar en lo que muchos llaman una representación terrenal del paraíso. Antes de explorar el verdor, echemos un vistazo a la historia oculta bajo estas alfombras de esmeralda.