Para entender dónde se encuentra, debemos mirar lo que se perdió. En el año 1348, un terremoto masivo devastó Roma, dejando esta basílica en ruinas. Durante casi un siglo, permaneció abandonada hasta que el Papa Martín V, miembro de la familia Colonna cuyo palacio aún se encuentra al lado, inició una reconstrucción masiva en 1417. Esto marcó una nueva era para la iglesia como casa madre de la Orden de los Frailes Menores Conventuales. Al entrar, la escala del interior barroco es impresionante. El fresco del techo que ve sobre usted, titulado 'El Triunfo de la Orden de San Francisco', fue pintado por Baciccio, también conocido como Giovanni Battista Gaulli, a principios del siglo XVIII. Es una obra maestra de la ilusión, diseñada para que el techo parezca abrirse directamente a los cielos. Un consejo práctico para su visita: la iglesia suele cerrar para un descanso de mediodía de doce a cuatro de la tarde, por lo que es mejor planificar su exploración para las horas de la mañana o al final de la tarde.