Bienvenido al centro de la Piazza del Popolo, frente a uno de los monumentos más impresionantes de la Ciudad Eterna: el Obelisco Flaminio. Al contemplar esta imponente aguja de granito rojo, está tocando más de tres mil años de historia humana. Este magnífico monolito mide veinticuatro metros de altura, aproximadamente setenta y ocho pies, pero con su base ornamentada y la cruz de bronce en la cima, alcanza unos asombrosos treinta y seis metros y medio en el cielo romano. No es solo un punto de referencia; es un viajero en sí mismo, habiendo cruzado el mar desde el antiguo Egipto para servir como trofeo de emperadores y pieza central para los papas. Tómese un momento para sentir la energía de esta plaza, que durante siglos sirvió como la gran entrada norte a Roma para peregrinos y reyes por igual.