Bienvenidos al corazón del distrito de Saint-Étienne. Al encontrarse aquí, en el cruce de la historia, miren hacia la fachada de la Catedral de Toulouse. Puede que noten algo sorprendente de inmediato: parece que dos edificios diferentes hubieran sido forzados a unirse por un gigante. Se trata de la Cathédrale Saint-Étienne, una estructura que ha ido evolucionando desde al menos el siglo IX [1, 3], aunque gran parte de lo que ven hoy fue construido entre los siglos XIII y XVII [1]. A diferencia de la simetría perfecta de Notre Dame en París, esta catedral es famosa por ser deliciosamente asimétrica. Es una historia de misterio arquitectónico escrita en ladrillo rosa y piedra, que se erige como testimonio de estilos cambiantes, presupuestos variables y la obstinada ambición de los habitantes de Toulouse. Respire hondo y prepárese para adentrarse en un espacio donde las reglas de la geometría se reescribieron con frecuencia.