Bienvenido a las colinas de la Montagnette. Al llegar a la Abadía de Frigolet, podrá notar un aroma terroso y distintivo flotando en la brisa. Esa fragancia es el tomillo silvestre, conocido en la lengua provenzal local como ferigoulo [1.1, 1.5], que es exactamente como este santuario obtuvo su nombre. Se encuentra en un valle salvaje de pinos, olivos y cipreses, una escapada tranquila situada entre las ciudades históricas de Tarascón y Aviñón. Este monasterio no es solo una reliquia del pasado; es una comunidad viva de canónigos premonstratenses que todavía viven, trabajan y rezan dentro de estos muros hoy en día. Al comenzar su caminata, tómese un momento para respirar ese famoso aire con aroma a tomillo y prepárese para descubrir un sitio donde la simplicidad románica del siglo XI se encuentra con el esplendor neogótico del siglo XIX.