Bienvenido a un rincón oculto de Europa del Este aquí mismo, en el corazón de París. Mientras se encuentra en la Rue Daru en el octavo arrondissement, podría sorprenderse al ver esas cinco brillantes cúpulas doradas en forma de cebolla que se elevan sobre la clásica piedra caliza parisina. Esta es la Catedral de San Alejandro Nevski, el primer lugar de culto ortodoxo ruso permanente en Francia [1]. Consagrada el once de septiembre de mil ochocientos sesenta y uno, ha permanecido como un faro de la historia y tradición rusa durante más de ciento sesenta años [1]. Está a punto de explorar un espacio que ha sido testigo de la historia imperial, bodas de vanguardia y momentos tranquilos de reflexión para generaciones de la comunidad rusa de la ciudad. Respire hondo el aire, que a menudo lleva un toque de incienso, y sumerjámonos en la historia de esta obra maestra dorada.