Bienvenidos a los serenos terrenos de la Abadía de San Andrés, un lugar a menudo conocido como Zevenkerken. Se encuentra en un exuberante rincón boscoso de Flandes Occidental, a poca distancia del bullicioso corazón de Brujas. Este sitio ha sido un faro espiritual desde el año mil cien, cuando fue fundado por el conde Roberto II de Flandes a su regreso de la Primera Cruzada [1.5, 1.1]. Durante siglos floreció hasta que la Revolución Francesa la redujo a ruinas en mil setecientos noventa y seis, dejando solo una torre del siglo XVI en pie en otro lugar [1.2, 1.1]. Lo que ve hoy es una historia de renacimiento. Siguiendo la visión de restaurar la vida benedictina, Dom Gerard van Caloen refundó la abadía en esta nueva ubicación en mil ochocientos noventa y nueve [1.2, 1.1]. Al comenzar su caminata, respire profundamente el aire fresco del bosque. Está entrando en un dominio donde la historia, la ambición misionera mundial y el silencio profundo han coexistido durante más de cien años.