La Abadía de Seckau está lejos de ser un museo silencioso; es una comunidad vibrante donde la historia se encuentra con la actualidad. Desde 1883, los monjes benedictinos de la congregación de Beuron han hecho de este lugar su hogar, restableciendo la vida monástica que fue interrumpida brevemente por las reformas del emperador José II. Hoy en día, podría escuchar las voces de casi trescientos estudiantes que asisten al 'Abteigymnasium', la prestigiosa escuela secundaria de la abadía que ha integrado el aprendizaje moderno en el antiguo claustro. Pero los monjes también son conocidos por talentos más terrenales: su destilería galardonada. En las profundidades de las bodegas del monasterio, producen finos aguardientes (schnapps) y licores de hierbas que son famosos en toda Estiria. Antes de abandonar esta sección de la abadía, busque la Capilla de los Ángeles. En su interior, encontrará un contraste impactante con el entorno medieval: un ciclo de frescos modernos del artista Herbert Boeckl que representan el Apocalipsis, terminado en 1960. Es un poderoso recordatorio de que la expresión espiritual y artística aquí nunca es estática.