Para entender por qué existe este edificio, debemos remontarnos al año 1173. Fue entonces cuando Enrique el León, el poderoso Duque de Sajonia y Baviera, colocó personalmente la primera piedra de este enorme edificio de piedra. Antes de su llegada, este lugar albergaba solo una modesta iglesia de madera. Enrique quería algo más grandioso para significar el traslado de la sede episcopal a Lübeck. Mientras explora, notará una fascinante disputa arquitectónica plasmada en ladrillo. La parte occidental del edificio, por donde se entra, es robustamente románica, con muros gruesos y arcos redondeados. Sin embargo, a medida que avanza hacia el este, la catedral se estira literalmente hacia el cielo, transformándose en el estilo gótico esbelto y vaporoso que se completó en 1341. Este fue el nacimiento del estilo gótico de ladrillo, una solución nacida de la necesidad porque el norte de Alemania carecía de canteras de piedra natural. En su lugar, utilizaron arcilla local, horneada en millones de ladrillos rojos, para construir lo que se convertiría en uno de los edificios religiosos más largos de Alemania, con 131 metros de punta a punta.