Bienvenido a la Abadía de Lichtenthal, un santuario sereno que ha permanecido como un faro de paz durante más de setecientos setenta y cinco años [1]. Se encuentra al borde de la famosa Lichtentaler Allee, donde las mansas aguas del río Oos fluyen frente a estos antiguos muros. Este lugar, conocido en latín como Lucida Valle o el Valle de la Luz, no es solo un monumento histórico; es un convento cisterciense activo donde los ritmos de oración y trabajo se han mantenido ininterrumpidos desde el año mil doscientos cuarenta y cinco [1][3]. Al cruzar la imponente puerta construida en mil setecientos ochenta y uno, entra en un patio que ha sido testigo del ascenso y caída de imperios, permaneciendo como un hogar constante para mujeres dedicadas a la vida espiritual. Respire hondo y sienta la transición del ajetreado ambiente turístico de Baden-Baden a la quietud eterna de este espacio sagrado.