Bienvenido a las majestuosas ruinas de la Abadía de Limburg. Al encontrarse aquí, en la zona de Rudolf Bart-Siedlung de Hausen, cerca de Bad Dürkheim, en lo alto del valle del Isenach, está pisando un suelo que ha sido testigo de más de mil años de historia europea. Ha llegado a uno de los monumentos más significativos de la dinastía Salia, un lugar por donde caminaron emperadores y donde se redefinió el ritmo mismo del calendario cristiano [1]. Tómese un momento para observar la meseta del Linthberg; antes de ser un centro de poder medieval, este sitio fue un castro celta hace casi dos mil quinientos años [5]. Hoy, los pesados muros de piedra y los arcos esqueléticos permanecen como un testimonio romántico de una era de ambición imperial, enclavados en la exuberante vegetación del bosque del Palatinado [1].